Tras su redescubrimiento en 1994, el proceso de vinificación del Carmenere debió ser completamente replanteado para revelar el verdadero carácter de esta cepa, incomprendida durante décadas. Álvaro Espinoza tuvo el privilegio de formar parte de esta transformación desde sus inicios, durante su etapa en Viña Carmen.
Hoy, después de más de 25 años de experiencia y dedicación, hemos alcanzado una auténtica maestría en el manejo de esta noble variedad, dando vida a nuestro Pura Fe. Se trata de un vino de gran expresión y personalidad, que a la vez destaca por su frescura, elegancia y una notable facilidad para disfrutarlo en cualquier ocasión.




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